Estaba viendo una película en su dvd cuando empezaron los gritos.
Al principio no le dio mucha importancia. Hacía mucho tiempo que quería ver esa película. Por otra parte, los gritos eran habituales en aquel barrio. Consecuencias de tener una discoteca a escasos 400 metros.Al poco, los gritos fueron en aumento. Iban ganando en agresividad e iban acompañados de unos ruidos sordos. Ruído de golpes.
Incapaz de concentrase, apartó a su mujer que dormitaba apoyada en sus piernas, y fue hacia la ventana.Abajo en la calle un grupo de adolescentes pasados de vuelta increpaban a un chino.Este miraba de ignorarlos en lo posible, pero pronto se halló rodeado. Los gritos, insultos y empujones su sucedían e iban ganando en ntensidad. Aquello estaba a punto de explotar. Espero a ver si aparecía la policía.
Nada. Debían estar ocupados multando coches o intimidando a alguna conductura novata. Recaudando impuestos para el ayuntamiento. Nunca aparecían cuando de verdad se les necesitaba.
-¿Por qué no llamas a la policía? - dijo su mujer parando la película
- Si, será lo mejor. No parece que nadie más lo haga.
Cogió el teléfono y marcó el 091.
Su corazón se aceleró e inmediatamente se tensó. Nunca había llamado a la policía. El tener que hacerlo le resultó muy desagradable.
-Policía, dígame - Le contestó una voz anodina al otro lado del hilo telefónico
Un sudor frío le cubría las manos. Parecía que el corazón fuese a estallarle. Se sentía como si fuese a confesar un crimen. Era absurdo.
-¿Policía, digame? - insistió la voz, esta vez algo más irritada.
-¿Oiga? Están a punto de dar una paliza a un pobre tipo. Hagan el favor de venir a toda prisa! - con la voz algo temblorosa dio la dirección.
-¿Cuantos son? - preguntó con total desinterés la policía aburrida
-¿Qué cuantos son? Yo que sé!. No se....siete u ocho. Pero dense prisa!
-Ya veo... Enseguida irá un coche patrulla
-Muy bien, pero que sea rápido!
La mujer policía colgó. No sonaba demasiado convencida.
-¿Qué te han dicho?
-Que ahora envían un coche patrulla. Ojalá se den la misma prisa que se dan cuando avisan a la grúa.
Fue a la ventana y miró hacia la calle. El pobre chino intentó salir corriendo pero lo agarraron y tras un forcejeo lo lanzaron al suelo. Allí empezaron a propinarle patadas y pisotones. Varios vecinos de los edificios colindantes salían al balcón y observaban el espectáculo.
La policía seguía sin aparecer.
De alguna manera arrastraron al chino al interior del metro. Ya no se veía nada pero se oían los gritos y los golpes. Al rato se empezaron a oir una sirenas.
-Vaya, a buena hora vienen -le dijo irritado a su mujer
Pero no era la policía. Resultó ser una ambulancia. Dos médicos bajaron de la misma y con toda la calma del mundo, entraron en el metro.
El tiempo iba pasando y la policía seguía sin aparecer.
Al cabo de media hora salieron los médicos agarrando del brazo a la víctima.
Apenas se aguantaba en pie y llevaba la cabeza vendada. Desde la ventana se distinguía claramente la sangre que manchaba la venda. Lo sentaron en la ambulancia y tras lo que pareció una serie de preguntas rutinarias, lo tumbaron en una camilla y se lo llevaron.
No había ni rastro de los agresores ni de la policía.
Estuvo un rato más esperando, mirando por la ventana. Deseaba que apareciese alguien que de alguna manera reparase tal injusticia.Alguien que castigase a esa chusma que siempre acababa impune.
A los diez minutos se cansó de esperar y se alejó de la ventana.
-¿Terminamos de ver la película, cariño? - Preguntó triste su esposa.
-No me apetece. Creo que me voy a la cama. Odio esta ciudad.
Y sin añadir nada más se dirigió a la habitación y cerró la puerta.

2 comentaris:

Spiderman ha dit...

¿Dónde está Spiderman cuando se le necesita? El pitjor és que això ja no ens sorprèn. Potser ens indigna, però no ens ve de nou... que trist. Jo tampoc hagués acabat de mirar la peli.

Anònim ha dit...

La veritat és que també he vist algun cas semblant i la passivitat de la policia en aquestes situacions que ja coneixen de sobres és indignant.
Com també ho és moltes vegades l'actitud d'alguns "segurates" que no només no vetllen per la seguretat sinó que a vegades ells mateixos provoquen o s'involucren en baralles. Espero que la figura de "matón" dels porters de discoteca desaparegui d'una vegada per totes i siguin veritables professionals de la seguretat.

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